En un panorama logístico en constante cambio, la agilidad, la innovación y la personalización son atributos clave que distinguen a un proveedor corriente de uno extraordinario. WEL, tu socio de Connecta en Malta, ha ejemplificado hace poco esas cualidades al ejecutar con éxito un complicado envío de cuatro cilindros hidráulicos de 2.500 kg cada uno a Estados Unidos por vía aérea.
Un enfoque a medida para necesidades poco convencionales
El envío tenía necesidades muy concretas: el transporte marítimo no era una opción y la carga debía viajar por aire a EE. UU. El principal obstáculo para WEL fue el embalaje inadecuado de los cilindros hidráulicos. En un principio, el expedidor había usado cajas de madera viejas, una decisión incompatible con el peso de las unidades e inadecuada para la carga aérea.
WEL detectó de inmediato la insuficiencia y optó por una solución totalmente a medida. Cada cilindro se reembaló en una carcasa robusta y especializada, diseñada conforme a las especificaciones del transporte aéreo. Dado el gran peso de cada pieza, el embalaje debía planificarse y ejecutarse con detalle para ser a la vez seguro y conforme a la norma. Además, para cumplir la normativa internacional de transporte, cada caja se fumigó antes de su construcción.
Sortear las limitaciones: peso, tiempo y geografía
WEL se topó con otra capa de complejidad, porque no hay aviones cargueros que operen en Malta, así que organizó una solución de transporte multimodal. La carga viajó primero por carretera hasta Fráncfort en un trayecto de cinco días. Ya en Fráncfort, se confió a Lufthansa para la travesía transatlántica hasta el aeropuerto JFK.
Este tramo fue especialmente exigente por las estrictas restricciones de peso y los plazos ajustados. Con todo, la planificación y la ejecución meticulosas de WEL hicieron que al séptimo día la carga estuviera ya a salvo en el JFK, lista para su despacho y recepción.
Visita https://wel.com.mt/ para más información.
Un enfoque a medida para necesidades poco convencionales
El envío tenía necesidades muy concretas: el transporte marítimo no era una opción y la carga debía viajar por aire a EE. UU. El principal obstáculo para WEL fue el embalaje inadecuado de los cilindros hidráulicos. En un principio, el expedidor había usado cajas de madera viejas, una decisión incompatible con el peso de las unidades e inadecuada para la carga aérea.
WEL detectó de inmediato la insuficiencia y optó por una solución totalmente a medida. Cada cilindro se reembaló en una carcasa robusta y especializada, diseñada conforme a las especificaciones del transporte aéreo. Dado el gran peso de cada pieza, el embalaje debía planificarse y ejecutarse con detalle para ser a la vez seguro y conforme a la norma. Además, para cumplir la normativa internacional de transporte, cada caja se fumigó antes de su construcción.
Sortear las limitaciones: peso, tiempo y geografía
WEL se topó con otra capa de complejidad, porque no hay aviones cargueros que operen en Malta, así que organizó una solución de transporte multimodal. La carga viajó primero por carretera hasta Fráncfort en un trayecto de cinco días. Ya en Fráncfort, se confió a Lufthansa para la travesía transatlántica hasta el aeropuerto JFK.
Este tramo fue especialmente exigente por las estrictas restricciones de peso y los plazos ajustados. Con todo, la planificación y la ejecución meticulosas de WEL hicieron que al séptimo día la carga estuviera ya a salvo en el JFK, lista para su despacho y recepción.
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